Átomos al banquillo
Se realiza el primer juicio ciudadano en Uruguay. Se trata de una instancia de deliberación, en este caso sobre los actuales y potenciales usos en Uruguay de la energía nuclear; un panel de expertos y un jurado de civiles darán su opinión al respecto
16-10-10
POR VALENTÍN TRUJILLO DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR
Entre hoy y mañana se realiza en Montevideo el primer juicio ciudadano en la historia de Uruguay. Dicho de esta manera suena un tanto pomposo, pero el dato es verdadero. La Facultad de Ciencias de la Universidad de la República organiza este fin de semana un debate innovador, por los menos por estas tierras, sobre la utilización de la energía nuclear.
Muchos se podrán preguntar qué es un “juicio ciudadano”, una expresión que a priori recuerda a un tribunal popular de la revolución francesa. Pero nada más alejado.
Los juicios ciudadanos son iniciativas de participación ciudadana en temas de ciencia y tecnología cuya implementación ha venido aumentando en varios países durante las últimas dos décadas.
Surgieron hace unas tres décadas en Dinamarca, como forma de que la sociedad civil participara de la agenda política del país. El enfoque de estos juicios se centra en un grupo de ciudadanos no expertos en la temática a analizar, que se reúnen para intercambiar información, consultar con expertos y deliberar en torno a un tema científico o tecnológico controversial con el objetivo de llegar a una serie de recomendaciones de consenso que informen el proceso político de toma de decisiones.
El lanzamiento de esta innovadora forma de debate será en el Paraninfo de la Universidad y tendrá como protagonistas a expertos independientes que están a favor y en contra de la energía nuclear, científicos uruguayos que trabajan en el exterior, y público “de a pie”, que tendrá la posibilidad de escuchar las posturas y los análisis, realizar preguntas y formarse alguna idea sobre el tema.
Pasos. Los juicios ciudadanos poseen un protocolo determinado que debe cumplir una serie de pasos antes de conformarse.
Ana Vásquez, integrante de la unidad de Ciencia y Desarrollo de la Facultad de Ciencias y coordinadora del Juicio Ciudadano explicó a El Observador esta fase previa al referido juicio.
Primero se organiza un panel asesor de expertos en temas nucleares y energéticos, que redactan una lista de preguntas. “Esas son las que luego van al juicio”, dijo Vásquez, quien hizo la distinción entra las diferentes acepciones de la palabra “juicio”. “Nosotros utilizamos ‘juicio´ en su primera acepción, la que se refiere a ‘distinguir entre diferentes argumentos´, no en cuanto a hacer justicia sobre un hecho”, explicitó la organizadora.
Además, este panel cuida que se respeten todas las categorías entre las diversas ‘bibliotecas´ que componen el debate. En el caso concreto de este primer juicio ciudadano, entre los expositores habrá ingenieros nucleares, expertos en derecho nuclear, especialistas en las ramas de la medicina nuclear, jerarcas públicos que integran organismos energéticos estatales, y también actores políticos.
El jurado y su veredicto. Un elemento particular del juicio ciudadano es la participación de un jurado compuesto por 15 miembros, elegidos luego de una convocatoria abierta donde se presentaron 150 personas. Los únicos criterios eliminatorios para no poder integrar este jurado fueron: ser experto en alguna materia referida a la energía atómica o haber tenido una historia de militancia hacia alguna de las posiciones en pugna.
“La mitad del jurado es gente que vive en Montevideo, la otra mitad representa al resto del país. Tenemos integrantes de Young, de Paso de los Toros, de Salto. También hicimos un balance de género, y hay un abanico de edades que va desde los 22 a los 65 años. Lo conformamos una cabeza abierta”, afirmó Vásquez.
La función del jurado no es pronunciarse ni a favor ni en contra del tema debatido, puesto que tampoco posee los elementos como para tomar alguna postura. Lo que sí hace es dar recomendaciones, consideraciones y reflexiones de qué puntos le interesa saber sobre el tema.
La organizadora también destacó que en este tipo de temas, donde hay mucha información polarizada, muchas veces la mayor parte de la población lo que pretende antes que nada es más simple pero muchas veces lo más difícil: informarse de manera objetiva. “Eso intenta este juicio”, dijo Vásquez.
Decisiones. Para los organizadores, el valor de esta instancia que se inaugura en Uruguay radica en incorporar la visión de los ciudadanos en aspectos que, aunque afectan la vida de todas las personas, normalmente no trascienden la esfera técnica o política durante el proceso de toma de decisión. Ante otras modalidades de consulta como las encuestas de opinión pública, estos modelos son vistos como más democráticos por estar basados en procesos de discusión y deliberación. También tienen otra ventaja frente a las audiencias públicas y es que los ciudadanos que están involucrados en el proceso no están vinculados a grupos de presión que están en juego y por tanto carecen de intereses a priori y opiniones ya formadas.
Átomos al banquillo
18/Oct/2010
El Observador